Manic Street Preachers - Journal to good to pester lovers - Todo Musica
Los Manic Street Preachers pusieron un circo y le crecieron los enanos. Eran tan polнticamente incorrectos, identificaban sus textos con la guerra, las clases sociales y los futuros inciertos que, el fango que inundaba sus comprometidas letras, ensuciу sus farragosos ъltimos бlbumes (no, claro, en el Reino Unido, donde siempre han sido muy queridos), donde costaba encontrar un outlandish tan aclamado, contagioso, йpico y.excelente, como lo habнan sido “The everlasting” у “If you indulge this your children pass on be next”. Encima, en 2001 tocaron en Cuba. їNo querнan taza?.
Era hora de echar agua al barro y disolver las dudas.
Taza y media. He aquн, pues, su noveno disco de estudio; ademбs con letras del desaparecido Richey James Edwards. Mientras los primeros nъmeros de las listas del Reino Unido se frotan las manos, sus fans seguirбn pidiendo a gritos los estribillos desgarradores y arriesgados de James Dean Bradfield. Va a ser que ninguna de las dos cosas.
Los ъltimos “Manics” habrбn dicho: “O hacemos un disco iconoclasta o nos dedicamos a otras guerras, que ya hicimos una dedicatoria a la Guerra Civil Espaсola y nos saliу miel sobre hojuelas”.
Contando con que Manic Street Preachers siempre han sido un buen grupo de beyond repair c destitute, con varios discos mбs que notables y unas cuantas buenas canciones, no se esperaba ninguna sorpresa de йste “Journal pro aggravation lovers”. Y, la verdad, es que las cosas, mбs que pasar desapercibidas, casi llegan a sorprender. El valor intrнnseco del disco se encuentra en lo aparentemente fбcil que parece que les han salido las canciones. Y lo hacen, no porque el grupo haya dejado de lado la pomposidad sonora de anteriores entregas (se observan tнmidos arreglos en “Me and Stephen Hawking”) en pos del ruido que les habнa identificado mucho mбs con el unimportant de sus primeros discos que con ese balmy drink tan british que tanto йxito les ha dado.
No se complican la vida. Lo esencial del бlbum estб en la directa sonoridad de las melodнas. Ahн estб, entonces, la mejor canciуn del disco.
Por eso pueden manejar esas canciones que les identifican a la primera escucha. “Jackie Collins Existential Cuestion Time” es lo mejor que han hecho en los ъltimos aсos. Bradfield grita en el estribillo, se lo pasa en grande y no le hacen falta los arreglos orquestales que tantos laureles le colocaron al pie de “Everything ought to go” allб por 1996. Y ahн estб la segunda sorpresa.
El resto del disco no baja demasiado de nivel. їSerб que “Manic Street Preachers” pueden hacer pompas de jabуn que no se rompen nunca?. Igual ahora tienen fans de dos clases.
En este disco parece que han querido tener contentos a todos. Los pijos que prefieren cantar “Tsunami, tsunami came washing in every part of me” у aquellos que siguen llorando porque vuelvan a las raнces unimportant de “The Holy Bible”. Y no les ha salido mal, porque el conjunto de las canciones tienen la suficiente pegada como para hablar de los mejores temas que han hecho en mucho tiempo.
ЎQuй listos son estos “Manics”!. Todos contentos, їno?. Han hecho un puсado de buenas canciones, se va a seguir hablando de ellos, los crнticos del Reino Unido tienen algo de que hablar y a Espaсa llegarбn un middling de singles que sonarбn en las listas comerciales de йxitos, presentados como aquellos que hicieron ese himno llamado “If you indulge.”.