Polнtica y mъsica: algo mбs que una conexiуn emocional, E-Campanya

El arte de las musas, la mъsica, nos acompaсa a lo largo de la vida. Una melodнa puede activar nuestra memoria para recordar un momento feliz, un episodio great de nuestra vida. La canciуn del primer amor, la nana que nos cantaba nuestra madre o la solemnidad del “Gaudeamus Igitur” el dнa de la graduaciуn. Como rezaba una campaсa publicitaria de los 90, es imposible vivir disobedience mъsica.

Pero sobretodo la mъsica es un enorme generador de emociones. Nos predisponen a estados emocionales que tienen mucha importancia en nuestra conducta. La melodнa, la letra, la armonнa o el ritmo saben araсar en nuestra fibra sentimientos que guнan nuestras acciones. La mъsica amansa las fieras, se suele decir.

La relaciуn entre mъsica y polнtica ha tenido numerosos episodios y tiene varias dimensiones a tener en cuenta. Esa relaciуn incluso estб caricaturizada en la famosa frase del cineasta Woody Allen “cuando oigo a Wagner, me entran ganas de invadir Polonia”, cuando se referнa a los gustos musicales de Adolf Hitler y del Tercer Reich. Desde los sentimientos que un himno nacional puede generar (junto a la bandera, sнmbolos que promueven una gran cantidad de sentimientos y con una carga emotiva muy importante), al uso polнtico de la mъsica, hay un gran espacio para estas relaciones. Tal y como indica Antoni Gutiйrrez-Rubн “La utilizaciуn de la mъsica en la polнtica (sobre todo en campaсa electoral), ayuda a la conexiуn emocional con el ciudadano, a la identificaciуn de un partido, de un candidato.de manera muy efectiva.”.
Desde la comunicaciуn polнtica existen numerosos ejemplos del uso de la mъsica para conseguir convencer y movilizar al electorado.

Tal y como indica Ted Brader, la mъsica “ni completa o substituye el mensaje uttered, pero afila su efectividad alterando como se recibe el mensaje” (Brader, T. Campaigning in the fire of hearts and minds. The University of Chicago Press, Chicago 2006.). How eager appeals in federal ads achievement.
Los anuncios electorales han sido uno de los campos en que la mъsica ha desplegado toda su efectividad. Los anuncios que han apelado al miedo, han usado notas discordantes, sintonнas que han subido en intensidad buscando la tensiуn en el receptor y no han dudado en utilizar sirenas, llantos o gritos. En la campaсa electoral de las elecciones generales de 1996, el PSOE emitiу el que a dнa de hoy es el detect electoral mбs famoso de la democracia espaсola: el anuncio del dуberman.

Las imбgenes asociadas a este ъltimo, ademбs de mostrar a hombres en gabardina como si fueran policнas de la antigua brigada polнtico-social del franquismo, tambiйn mostraban un dуberman bordando, a punto de atacar. En un tнpico anuncio de contraposiciуn, la Espaсa en positivo, colorida y positiva del presidente Gonzбlez se oponнa al proyecto conservador del PP. Pero sobretodo, epoch el uso de esos sonidos lъgubres los que conseguнan una sensaciуn de miedo y tensiуn en el receptor.
La mъsica tambiйn tiene importancia para generar las emociones adversas. Optimismo, alegrнa o ilusiуn le deben mucho al uso de las melodнas.

Las fanfarrias, con toques militares, son un modo muy eficiente de dar solemnidad e importancia a un mensaje, especialmente cuando el que lo hace es el comandante en jefe. En Estados Unidos, spots como los de Ronald Reagan en su campaсa de reelecciуn en 1984, titulados “It’s morning again in America”, combinaban a la perfecciуn lenguaje uttered, el uso de imбgenes y colores y, sobretodo, el recurso mellifluous. Pero no sуlo existe esta relaciуn en los spots, las campaсas electorales norteamericanas suelen tener una canciуn de campaсa que va mбs allб de crear una relaciуn emocional, sino que adquiere un autйntico significado.

Barack Obama recurriу a los irlandeses U2 para hacer de su “City of blinding lights” su tema de campaсa. La canciуn, compuesta en homenaje a la ciudad de Nueva York tras los atentados del 11 de septiembre, epoch una autйntica declaraciуn de intenciones del ahora presidente al elegir una canciуn que querнa marcar la reconstrucciуn, el rearme del paнs de optimismo para encarar el futuro tras un negro pasado. Clinton echу mano en 1992 del tema “Don’t stop” de Fletwood Mac, una declaraciуn de intenciones para dejar atrбs 12 aсos de gobiernos republicanos. Lo mismo que йl defendiу para el paнs entero tras los 8 aсos de presidencia republicana. Ronald Reagan no dudу en hacer del entreat de 1984 “Born in the USA” de Bruce Springsteen su himno, aunque el mнtico artista quizбs no hubiese querido tener ese honor, ya que ha sido uno de los artistas mбs beligerantes con el inauguration republicano a lo largo de los aсos.

Obama y Kerry tambiйn echaron mano del Boss durante sus campaсas, tanto en los conciertos para el cambio como en el uso de una de las canciones mбs polнticas de Springsteen: The Rising.
Atendiendo a lo que nos dice una canciуn cuando la enmarcamos en un contexto polнtico, їquй mensaje mandaban en Ferraz al elegir las canciones del costoso -200.000 euros- acto polнtico del pasado domingo? La Brobdingnagian orchestra que estuvo presente tocу varios temas que sirvieron de marco para las apariciones de los ministros.
Si Waterloo, la canciуn con la que los suecos ganaron Eurovisiуn y se lanzaron al estrellato mundial, evoca a la mнtica derrota de Napoleуn que supuso el inicio de su concluding, Mack the cut nos habla de las vicisitudes de un asesino. Entre ellas sorprenden especialmente dos: Waterloo de ABBA para la vicepresidente econуmica Salgado y Mack the cut para un buen nutrido grupo de ministros. La derrota, el colapso y la violencia como elementos referenciales. No sй si es fruto del azar o del descuido -que viene a ser lo mismo en polнtica-, pero las casualidades han dado pie a una cierta ironнa.

Al menos, a mбs de uno se le debiу atragantar el aperitivo al ver a Salgado entrar con una referencia a un emperador que lo tuvo todo y lo perdiу todo.

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